Del disquete a la nube: evolución

Nada hacía presagiar que la nube tomaría las riendas del almacenamiento.

Parece que fue ayer (años 80 – 90) cuando el disquete de 3,5” servía para transferir datos, distribuir software, almacenar información y crear copias de seguridad. En un disquete se podían almacenar 375 páginas de texto, para hacernos una idea de su capacidad. Si nos fijamos en la evolución, vemos cómo poco a poco se ha ido reduciendo el tamaño de los dispositivos destinados al almacenamiento informático y multiplicando su capacidad, incluso desapareciendo su versión tangible, como en el caso del Cloud.

Tras el disquete llegó el CD (compact disc), un formato que llegó gracias a Sony y Philips en 1985 que era 450 veces superior en almacenamiento al disquete convencional (equivalente a 80 minutos de música). También el disco ZIP convivió con el CD. Se puso de moda en la década de los 90 por su velocidad de reproducción y grabación. Poco después llegó el DVD que elevaba su capacidad a los 4,7 GB.

¿Y los USB? Las unidades flash llegaron en el siglo XXI. Fue una auténtica revolución ya que eran rentables, fáciles de usar, portátiles y tenían gran volumen de capacidad. Con una unidad de 8Gb se pueden almacenar hasta 3.800 fotos o 15 películas de larga duración. Los pendrives aún hoy siguen usándose y gozan de gran popularidad. De hecho, según palabras de Pedro González, responsable de Negocio de Kingston España, dice que llevan tiempo pensando que no hay una cifra exacta de capacidad máxima de almacenamiento. Cita como ejemplo el desarrollo de dispositivos de almacenamiento USB de hasta 2 TB, “algo que hace no muchos años parecía totalmente impensable”, declara. “Poner límites a la capacidad de almacenamiento es subestimar las posibilidades de este sector”, apostilla.

Los discos duros portátiles nacen también a principios del siglo XXI, años 2000. Su capacidad rondaba los 25 GB hasta los 4 TB. Un disco duro de 1 TB equivale a tener 16 días de vídeo con la calidad de DVD.

Llega la revolución: la nube o Cloud. Las opciones de almacenamiento son ilimitadas. Sus ventajas son múltiples: accesibilidad universal, rentabilidad y optimización del equipo, agilidad y competitividad, seguridad, sostenibilidad y ahorro en infraestructura. A pesar de todo lo que ofrece la nube, aún muchos empresarios se resisten y muchos es por falta de información en cuanto a seguridad y precios. ¿Quién controla el Cloud? Es una de las preguntas típicas, ya que el hecho de no tangibilizar ese almacenamiento hace que aún desconfiemos. En este post, te recordamos todas las oportunidades que ofrece el Cloud en 2019.

Y en la actualidad, conviviendo con el Cloud, con los discos duros portátiles y las unidades flash llega el 5G. Una tecnología que no podría haber nacido sin la nube. Una de sus principales ventajas es la velocidad en la transmisión de datos. Esto dará acceso a un conjunto más amplio de soluciones informáticas, muchas de ellas en la nube, que dan soporte a la actuación humana, evitando errores y automatizando tareas.

¿Qué será lo siguiente?

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